Creo que la vida se compone de cada uno de los elementos que nos ofrece nuestra existencia y no sólo de los momentos felices o difíciles que nos toca vivir "conscientes" y "despiertos".
En mi blog anterior mencionaba de los cierres de ciclos que anunciaba la OE del Enlazador de Mundos através de sus mensajes con la hiena y el jaguar en un sueño donde era evidente mi viaje al cielo.
Después de terminar mi blog ha sucedido algo extraño. Me he enfermado de algo que nadie supo si fueron los riñones, alguna fiebre por alimentos, algo en la sangre, los pulmones, al final la conclusión de mi parte fue que un cambio energético sucedía en mi y que se dejaría revelar pronto.
Una semana después de mi blog "Los Pasos", el mensaje onírico siguió su decantación…
Me encontraba en una barcaza antigua que medía entre 3m y 4m de ancho y alrededor de 100m de largo, era color negra y yo era un niño asiático. Era un niño que hace meses soñé como uno de mis vidas pasadas allá por el Tíbet. Detrás de mi se encontraba un guerrero, diría japonés, cuya energía era poderosa y muy superior a la de los guerreros en la barcaza. Él era el guía, serio y con un nivel de conciencia que atravesaba las dimensiones en las que nos desplazábamos a bordo de este medio.
En algún momento da la orden, en su propia lengua, y todos empezamos una serie de movimientos con nuestro cuerpo para, junto con él, logra girar al lado derecho la barcaza y lograr el paso dimensional a un "no sé donde".
Después aparezco con el cuerpo físico de esta vida y en una casa que no logro ubicar entre mis recuerdos (para saber si ya he estado ahí). Aparecía en la cocina de este lugar que daba a un pasillo estrecho de no más de 1m de ancho, la esquina de la cocina coincidía con la esquina de este pasillo y era totalmente visible desde adentro de esta casa celeste con ventanas blancas. En la esquina del pasillo externo había algo que me "llamaba" a ir, salía por la puerta y observaba un pequeño charco en el piso en el cual ponía mis pies, entonces el muro que componía el pasillo desaparecía para hacerse unos pastizales interminables, no había nada de lo que podía ver antes de ponerme sobre el charco de agua. Acto seguido me giro para ver si la cocina sigue ahí y veo que sí, pero también veo una fila de gente de diferentes tribus de Sudamérica, Hopis, Navajos, en realidad no sé de donde eran pero con seguridad eran de distintos grupos étnicos. Ellos esperaban que yo diera un paso hacia los pastizales que habían aparecido y eso hice.
Aparecí en un lugar que parecerían ruinas de una vieja cultura pero podría decir que estas "ruinas" no eran tan viejas, más bien se veían de muy reciente creación. Hechas de roca volcánica en paredes y piso, con musgo en algunas partes y con algunos charcos en el piso.
Ahí aparecí de pie frente a la gente que antes de mi paso habían sido de distintas tribus, ahora todos vestidos de manera similar, manteniendo su rasgos distintivos, un origen distinto para cada uno. Permanecía de pie, sin embargo ahora mi apariencia era bastante similar a la del guía aquel de la barcaza cuando había sido niño en vidas pasadas. El resto de los guerreros yacía de rodillas en el empedrado volcánico y en algún momento empezábamos a mover los brazos y a visualizar un imagen con nuestras mentes buscando pasar a otra dimensión. Yo era capaz de observar como los guerreros empezaban a desmayarse y como cada uno caía exactamente sobre cada charco del empedrado, y en un parpadear estábamos sobre la barcaza en la que me vi viajando cuando había sido niño. Aquí, como en el pasillo fuera de la cocina, los charcos eran las compuertas dimensionales.
En esta ocasión ya no era niño, ahora era el guía de la barcaza y comprendía que todos esos guerreros que se movían a través de las dimensiones conmigo eran mis guardianes y protectores. Y una vez terminado el paso dimensional y que mis guerreros se hubieran recuperado, iniciamos un comunicación sin habla, todo era sin voz, nos conectábamos totalmente con nuestra energía. De pie frente a toda la tripulación, y sintiendo la textura de mis ropas en las manos, empecé a emitir sonidos, que no reconozco ni entiendo ni comprendo, pero que eran las instrucciones para preparar un nuevo cambio dimensional. Generaba una energía muy fuerte con mis manos, nada sutil, y mis guerreros hacían lo suyo con sus manos, en algún punto todos volteaban al lado derecho de la barcaza, como viendo el mar y lográbamos hacer girar la barcaza para ir a nuestra dimensión destino.
Aparecíamos en un puerto, todo hecho de piedra, muy alineado, con seguridad una deidad estuvo a cargo de esta creación por la perfección que se veía en ella. Atracamos en el puerto. Aquí el habla desaparecía y no volvía más. podía desplazarme de un lugar a otro con sólo desearlo. Junto al lugar donde atracamos la barcaza, había una explanada muy grande que se encontraba llena de gente, gente que era mi ejército esperando para emprender el viaje a una batalla. Escuchaba la multitud, los gritos, el bullicio, y sólo pude descender cuando 4 de mis protectores se apostaron en cada una de las 4 esquinas de la "tierra" en la que me encontraba.
Cabe mencionar que la tierra era extraña. era un territorio que comprendía de la mitad de los Estados Unidos a Perú y que en vez de haber una Europa en su lugar aparecía un territorio como el primero pero invertido 180 grados, al final era una tierra cuadrada y plana.
Podía oler la brisa del mar, sentir que no había humedad aunque estuviéramos en la costa.
Nuestro puerto estaba allá por California y cuando mis protectores se acomodaron uno en cada esquina de esta tierra, pude bajar a observar mi ejército. Escuchaba entre la gente las pláticas de desconfianza acerca de mis poderes, y escuchaba muy claras las discusiones del resto de mis protectores tratando de calmar a los quejosos. Entonces me acomodaba en un pasillo hecho por la separación de los 2 grandes grupos de gente (cada grupo compuesto de varios miles de personas, mucha gente) y con mi energía ubicaba a mi protector que más batallaba para controlar la multitud y con sólo un movimiento de mis manos, y a 100m-150m de distancia, levanté por los aires a esa gente y los aventé entre los demás como un acto para demostrar lo que les hacía falta creer, mi poder. Caminé entre las dos multitudes y en algún punto hubo un soldado que trato de atacarme y lo detuve con solo levantar mi mano izquierda para dejarlo hincado frente a sus compañeros.
En algún punto de esta tierra había un recinto que acomodaba más gente en él. Era un tipo de auditorio antiguo con telas y maderas en las paredes, todas oscuras y con iluminación de la luz del cielo, no había un sol, estaba nublado. Ahí se encontraba la gente que me venía a despedir, esa gente que me había preparado durante todas mis vidas pasadas para lograr ser el Guerrero que ahora dirigía esa dimensión, se despedirían de mi antes de irme a esa batalla contra no sé quién.
Había tres salas con gradería tipo teatro que albergaba alrededor de 120 personas cada una, veía muchas caras, pocas conocidas en mis recuerdos vivos, con seguridad todas guardadas en mis recuerdos dormidos. Nadie volteaba a verme por respeto y establecía comunicación con ellas a través del pensamiento.
De la primer sala recuerdo dos mujeres. Eran morenas, altas, de cabellos ondulados y negros. Se encontraba una sentada detrás de la otra y fumaban en pipas poco conocidas. Eran pipas hechas de piedra y madera, una fumaba en una de tonos verdes y la otra en una de tonos violetas, ambas con detalles flores muy minuciosos. Podía oler el humo y no era tabaco era algo parecido a flores. Ellas cerraban sus ojos cuando me acercaba y sentía en mi corazón mucho amor y agradecimiento por ellas.
Y me movía con mi pensamiento al segundo recinto.
En este recinto no recuerdo conocer a alguno. pero sentía el aprecio de cada uno hacía mi y eso reconfortaba mi alma. En el tercer recinto veía a mis padres actuales, a Alejandro mi sobrino y a una de mis hijas, creo que Karen. Esta sala estaba impregnada de un olor a comida, era una pasta a la que le agregaban excremento de un primate (macaco en el sueño). Me paraba frente a mis padres para agradecer su fuerza y apoyo en mi vida antes del viaje, no me veían a los ojos, ni mi sobrino, sólo mi hija. Ella, un ser que enviaron por mi de allá a donde voy.
Ella empezaba a hablarme diciendo que no comería esa pasta con caca de macacos, y yo, para mantener el orden, levantaba mi mano derecha y le daba un buen "golpe energético" con el simple movimiento de mi dedo índice.
Algo me llamó a continuar mi viaje a la batalla, me fui…
In Laak´Ech
GUERRERO MAYOR